Antes de comenzar esto debo sincerarme y admitir que este humilde escritor no ha ni leído la ley (ni de forma integra o parcial) ni tampoco es un habitual consumidor de radio. Dicho sea esto, procedo a plantear mi opinión al respecto.
Basándome en titulares y prensa, logro entender que la ley busca obligar a las emisoras nacionales a que en su parrilla se transmita por lo menos un 20% de música nacional (entendiéndose por tal música escrita o interpretada por chilenos), esto con el fin de potenciar las iniciativas artísticas locales.
Lo primero que pienso es si realmente la música nacional necesita de este “empujón”. Tengo entendido que hay varias emisoras destinadas a tocar música nacional: muchos chilenos tienen exposición televisiva incluso internacional, en Internet abunda el warez de artistas chilenos, así que en cuanto a difusión esta medida no puede ser tan fundamental.
Por otro lado la medida claramente vulnera la libertad de los privados (dueños y directores de la parrilla quienes deciden darle cierto nicho a su emisora). Lo cierto es que el estado chileno se ha caracterizado por no intervenir donde debe (educación, salud, seguridad social) y sí hacerlo donde no corresponde (moral, el útero de las mujeres, identidad sexual, entre otros). No me molesta la intervención estatal que potencia la cultura (entendiendo por cultura no solo las batucadas, ya que a la gente le han hecho creer que si un evento no tiene batucada no es cultura) pero ésta no es la forma.
Las emisoras lucran con su audiencia, por eso se hacen nichos. X radio toca música “clásica”, otra de los 80 y así; pudiendo implicar o no artistas nacionales. Lo cierto es que esta nueva obligación puede llegar a desperfilar la editorial de la radio, eso porque las radios necesitarán hacer lo más lucrativo posible este 20% (al igual que el otro 80% que administran libremente), ya que estarán fuera de su editorial y muchas en un terreno musical y de audiencia que no han explorado.
Esto puede acarrear perfectamente (y lo más probable) que la música que se transmita sea pensando en el mínimo común denominador, o sea, una mezcla de reggaetón, Los Prisioneros, Beto Cuevas y La Ley, una que otra jornada “de lana” con Los Jaivas y demás símiles.
Podría seguir nombrando artistas (porque realmente son “pocos”) pero no tiene sentido, se entiende el punto. La verdad es que esta medida no fomentará una nueva escena musical, si no que hará aún más difícil para los artistas emergentes conseguir tiempo al aire. No creo que muchas radios se arriesguen con ese 20% (aunque si, es posible, intentemos pensar con mentalidad crematística).
Además de que no se arriesguen con artistas que podrían no atraer audiencia, si la ley no especifica el horario, puede que muchas cumplan su 20% en un horario muerto (días de semanas en la madrugada por ejemplo) lo que tampoco sería de gran ayuda.
El método debería ser a través de subsidios para grabar material, medios de distribución, conservatorios públicos y becas, ayuda para instrumentos y en general eliminar el feudalismo de las disqueras, liberando a los artistas y dándoles herramientas de difusión efectivas para que la banda de garage emergente pueda aspirar a ser tan conocida como el reggaetonero que ya fue a viña, o los caballeros que tienen toda una historia de exilio y decenas de discos.