Una mirada a la sociedad.

Cada vez me queda más claro que en la sociedad actual (quizás no solamente de este país en específico) el hecho de tener una profesión para afrontar al mundo es algo primordial, lo que generará una base para la vida del individuo y las personas a su cargo (familia). El padre de familia es el pilar fundamental para la generación de una sociedad, la educación por parte de ellos mismos hacia sus hijos, para el desarrollo de personas con ética y costumbres aptas para desenvolverse en un lugar donde cada vez se exigen más habilidades para relacionarse interpersonalmente, ya sea, con amigos o compañeros de trabajo.

Sin embargo, dentro de este nucleo familiar, los hijos, tienden a aventurarse en una forma de vivir un tanto floja, quienes no cumplen una función útil para la sociedad de forma concreta. Siendo esto quizás un problema de una generación (Generación Z e Y) que se ve bombardeada por tanta “información”, no quiere decir que probablemente sea inherente de esta.

El problema a mi parecer radica intrínsecamente en la sociedad tal como está actualmente y en como los padres, efectivamente, guían a sus hijos por un camino el cuál los haga ser responsables de si mismos desde un punto casi dramatico, el cual exigía una madurez inmediata al cambio de ambiente de la persona afectada. En ausencia de esta “rectitud” o “disciplina” sobre la vida, la falta de consejos, el hablar de “par a par” sobre lo que es, podría ser y serán las próximas etapas, es el principal detonante de que existan personas que simplemente que, por un lado, no tengan las herramientas necesarias para afrontar una vida laboral decente, no sean capaces, económicamente hablando, de adquirir los conocimientos para así lograr tener esas herramientas o no se les inculcó el hábito de hacer cosas.

Esto sin duda se evita un poco en lugares donde no “siempre se come” y , por otra parte, también conduce a otro tipo de problemas sociales (delincuencia, drogadicción, etc). Pero el problema es cuando la mayor parte proviene de lugares donde los ingresos económicos son bastante altos y tienen la posibilidades de tener casi de todo. Mientras que en otras partes se trabaja por sobremanera y no necesariamente se tiene la posibilidad de educar a los hijos de manera propia para afrontar la vida teniendo como base la experiencia de los padres, sin embargo, no es posible en un hogar donde la mayor parte del día no se ve a los padres, por lo que estas “personitas” tendrán que adaptarse a su entorno, el cuál fácilmente podría ser la calle, expuesto a muchos tipos de peligros y desviarse de un camino a ser una persona práctica, sin tener que rehabilitarse en jaulas para mounstros o instituciones caritativas.

Finalmente, me provoca un poco de espectación el hecho de que existan este tipo de condiciones tan obvias y todavía no se pueda hacer algo en concreto para evitar generar tipos de personas que no pueden o no quieren integrarse a la sociedad de forma comprometida. Pero, es obvio, si existen este tipo de desigualdades y circunstancias nadie va a querer ser parte de algo que no funciona bien y no nos ayuda en nada provechosamente atractivo o que apunte a obtener un status más digno. A pesar de todo, no creo que sea razón para dejarse llevar, ya que, las posibilidades exísten y si es posible aprovecharlas, dentro un sistema tan “bien” pensado, siempre hay brechas donde los menos “pudientes”, con un poco de sabiduría e inteligencia (¿y esfuerzo?) pueden aferrarse y obtener una calidad de vida más íntegra.

- Eduardo L. Labrador

Ultima actualizacion: 2011-07-10
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