El vinculo entre la comida y la política no es nuevo, me atrevo a remontar a Roma (¿quizás antes?) con la expresión “pan y circo”, lo cierto es que ambos están en todos lados, mucha gente se hacer llamar apolítica, así como otras tantas les irrelevante el pan que comen, solo quieren pan, sin darse cuenta que de todas formas, ambos elementos inciden de gran forma en su vida, el decir no me importa no hace desaparecer las cosas, el cerrar los ojos y abrir la boca no hace que la mierda que te atraganta sea menos mierda.
Recientemente me di cuenta que llevo años (con pocas interrupciones) de desayunar lo mismo, pan y una taza te, lo cierto es que podría parecer algo drástico decir que hace 20 años desayuno lo mismo, pero, es verdad, sea pan con margarina o con manjar, sigue siendo pan, en la política contingente, esa que es la única con la que la gente tiene contacto sufre de lo mismo, tenemos centro derecha (ultra derecha), centro (derecha) y centro izquierda (derecha con pinceladas de solidaridad), pero sigue siendo la misma mierda.
Un buen amigo de tendencias libertarias dio al grano hace unos meses, a pesar de que mi confianza en el método reformista y el mal llamado progresismo están mas enterradas que el pene de un cura en el culo del monaguillo promedio, me preocupan las elecciones y de hecho, voto, siempre con la mentalidad de apoyar la mierda menos mierda, esa que te da cólera pero no ebola, después de como 20 años de socialismo buena onda y de mercado concertacionista, ocurrió lo inexorable, gano la derecha y para mi fue un golpe, solo veía una gran lapida con el nombre del finao (la conciencia de clase), le comente este asunto a mi amigo, su respuesta fue precisa “mismo circo, cambio el payaso no mas”.
El pan se sustenta en el conformismo y la falta de iniciativa de la gente, es lo aceptado socialmente, es un estatus quo, recuerdo cuando comente mi idea de desayunar otra cosa “¿estay a dieta?, ¿con pretensiones?”, la ponzoña automática, y no puedo dejar de ver la conexión con los comentarios que recibe cualquier persona al pedir que se acabe la esclavitud asalariada y las clases.
La carne es como la iglesia, hay muchos adictos a ella y al igual que el pan un gran grupo que la consume solo “por que si”, ambas industrias se sustentan en sufrimiento, crímenes horrorosos se esconden detrás de una fachada de conveniencia y retorica, así como hay miles de tumbas, años de ignorancia y anos violados escondidos bajo la sotana del cura, hay enfermedades, crueldad y explotación detrás del delantal del carnicero.
“Creo que quiero dejar de comer carne” “hippie culiao”, “creo que la iglesia es un chiste” “hereje, no eres civilizado”.
No puedo dejar de observar como la naturaleza de la gente se expresa en cosas tan ínfimas como el desayuno, estas son puntas de grandes icebergs de fatalismo, ceder incluso en lo mas mínimo te domestica a aguantar la misma mierda por años.